Volver a la rutina también puede ser un placer
Hola, soy Willy Moya, chef del restaurante Poncio, en Madrid, recomendado por la Guía Michelin.
Pocas palabras generan tanta resistencia como «septiembre».
Se terminan las vacaciones. Vuelven las alarmas. El tráfico. Los correos pendientes. Las reuniones. Y parece que, por obligación, todos tenemos que lamentarnos por ello.
Pero nunca he entendido del todo esa idea.
Porque septiembre también tiene algo bonito.
Tiene algo que, muchas veces, olvidamos valorar.
La posibilidad de volver.
Volver a las costumbres que nos gustan. Volver a las personas que echábamos de menos. Volver a los lugares que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Durante el verano descubrimos sitios nuevos, probamos restaurantes diferentes y vivimos experiencias que recordaremos durante mucho tiempo. Y eso está muy bien. Pero también hay algo especial en regresar a esos lugares que ya sentimos nuestros.
A esa cafetería donde siempre te preparan el café como te gusta.
A ese mercado donde conoces a quien te vende el producto.
A ese restaurante donde sabes que vas a disfrutar incluso antes de sentarte.
La rutina tiene mala fama porque solemos asociarla con la obligación. Pero la rutina también está hecha de pequeñas cosas que nos hacen sentir cómodos. De hábitos que hemos construido porque nos gustan. De momentos que forman parte de nuestra identidad.
Y la gastronomía tiene mucho que ver con eso.
Hay comidas que nos sorprenden. Y hay comidas que nos hacen sentir en casa.
Las dos son necesarias.
Después de varias semanas viajando, descubriendo sabores nuevos y saliendo de lo habitual, muchas personas vuelven a buscar precisamente eso. Algo conocido. Algo familiar. Algo que les recuerde quiénes son y dónde están.
Por eso septiembre no tiene por qué ser un final.
Puede ser un comienzo.
El comienzo de una nueva temporada. De nuevos proyectos. De nuevas conversaciones alrededor de una mesa.
Porque al final, la felicidad no siempre está en hacer algo extraordinario.
Muchas veces está en volver a disfrutar de aquello que ya sabemos que nos gusta.
Y quizá por eso septiembre merece una segunda oportunidad.
Porque volver a la rutina también puede ser un placer.
¡Te esperamos en Poncio!
