El bacalao en la alta cocina: técnica, respeto y errores que lo arruinan
- marzo 3, 2026
Soy Willy Moya, chef del restaurante Poncio, en Madrid, recomendado por la Guía Michelin. A lo largo de mi trayectoria, si hay un producto que he visto maltratado con frecuencia —y también elevado a su máxima expresión— es el bacalao.
El bacalao no es solo tradición de Semana Santa. Es un producto técnico. Y como todo producto técnico, exige precisión.
1. La materia prima: no todo el bacalao es igual
El primer error ocurre antes de cocinar.
- Corte mal realizado.
- Piezas demasiado finas.
- Curación irregular.
- Exceso o defecto de sal.
Un buen lomo debe ser grueso, compacto, con fibras bien definidas y piel intacta. La gelatina natural que contiene es uno de sus mayores valores gastronómicos. Si la pieza no tiene estructura, no hay técnica que la salve.
2. El desalado: donde se decide todo
El desalado no es un trámite, es un proceso crítico.
- Agua fría siempre.
- Cambios regulares cada 8 horas.
- Entre 36 y 48 horas según grosor.
- Refrigeración constante.
Un desalado corto deja agresividad salina. Uno excesivo elimina carácter. El equilibrio aquí define el resultado final.
3. Temperatura: el punto exacto lo es todo
El bacalao no se “cocina fuerte”. Se trata con control.
Cuando se confita, la temperatura ideal ronda los 60–65°C. A partir de ahí, las fibras comienzan a tensarse y la textura pierde jugosidad.
Un bacalao bien ejecutado debe:
- Laminarse suavemente al presionarlo.
- Mantener su jugo interno.
- Liberar gelatina sin romperse.
Si el pescado se desmigaja seco, está sobrecocinado.
4. El pil-pil: técnica real vs simulación
El auténtico pil-pil no lleva harina ni espesantes. Es una emulsión natural entre:
- Gelatina del bacalao.
- Aceite de oliva.
- Movimiento constante y controlado.
Forzar la emulsión con trucos acelera el proceso, pero empobrece el resultado. La textura debe ser sedosa, no pastosa.
5. Errores frecuentes en cocina profesional y doméstica
- No secar bien la pieza antes de cocinarla.
- Freír directamente sin control de temperatura.
- Exceso de ajo que domina el plato.
Utilizar aceites de baja calidad.
El bacalao no necesita protagonismo externo. Necesita precisión.
6. Tradición y contemporaneidad
En alta cocina, el bacalao funciona porque combina:
- Historia.
- Técnica.
- Versatilidad.
Puede servirse confitado, a baja temperatura, al vapor controlado o trabajado en brandada. Pero en todos los casos, el respeto por su estructura es innegociable.
La diferencia entre un bacalao correcto y uno memorable no está en la creatividad. Está en la ejecución.
Porque cuando el producto es noble, la técnica debe estar a la altura.

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